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¿Qué no puede comprobar una herramienta automática en tu web? Lo que UXMachine no ve, y por qué te lo dice

Por Albert Garcia Pujadas · Publicada el .

En resumen: una herramienta automática solo ve una parte de tu web: la que se puede abrir, cargar y medir siempre de la misma manera. UXMachine no rellena formularios, no entra donde hace falta contraseña, no sigue enlaces y mira cada página tal como queda al cargar. Cuando algo le impide comprobar una cosa, no la da por buena: lo dice, con el motivo. Esta nota explica dónde están esos límites y por qué preferimos enseñarlos a esconderlos.

El silencio no es una buena noticia

Hay una tentación en cualquier herramienta de revisión: enseñar lo que encuentra y callar lo que no ha podido mirar. El informe queda más limpio y el usuario sale más tranquilo. El problema es que esa tranquilidad es falsa. Si una comprobación no se pudo hacer, el resultado no es «no hay problema»; es «no lo sé».

En UXMachine tomamos la decisión contraria desde el principio. Cada informe dice qué se observó, pero también qué no se pudo comprobar y por qué. A eso lo llamamos abstenciones, y para mí son tan importantes como las observaciones. Una herramienta que nunca se abstiene no es más completa: simplemente no te está contando dónde no llega.

Lo que mira, y cómo lo mira

UXMachine abre tu web en un navegador real, a dos anchos: 1280 píxeles, como un portátil, y 390, como un móvil. Lee hasta once páginas, la portada y las que se alcanzan desde ella, y aplica una lista fija y pública de comprobaciones. Si mañana repites la medida sobre la misma web, sin cambios, el resultado tiene que ser el mismo. Esa es la condición de partida, y explica casi todos sus límites.

Lo que no puede ver

Lo que pasa después de cargar. UXMachine mira cada página tal como queda al cargarse. No pulsa botones ni abre menús. Por eso, cuando comprueba si un menú desplegable dice si está abierto o cerrado, solo puede mirar su estado inicial: no sabe si ese estado cambia al tocarlo. Y lo dice así, con esas palabras, en el propio informe.

Lo que hay detrás de un formulario o una contraseña. No rellena formularios ni inicia sesión. Un proceso de compra, un registro o el panel de tus clientes quedan fuera. No es que estén bien o mal: es que no los ha visto.

Adónde llevan los enlaces. Comprueba que cada enlace tenga un destino declarado y un nombre que diga adónde va. Pero no los sigue, así que no puede decirte si alguno lleva a una página que ya no existe.

Lo que tapa un aviso de cookies. Este es el límite que más nos encontramos. Cuando entramos en una web, lo primero que suele aparecer es el aviso de cookies. Si tiene un botón para rechazar, lo usamos. Si solo deja aceptar, aceptamos, porque es lo que haría cualquier persona para poder seguir. Pero hay avisos que lo cubren todo y no dejan pasar. En esos casos, lo que hay debajo no se puede medir, y el informe lo dice: no hay observaciones porque el aviso lo tapaba, no porque la página esté bien.

Las webs que no quieren ser medidas. Si una web nos bloquea con un servicio antibots, o su archivo robots.txt nos pide que no entremos, no lo esquivamos. No nos hacemos pasar por un navegador cualquiera. Esa web, sencillamente, no se mide, y así queda registrado.

Cuando el problema es nuestro

Hay un límite menos evidente, y esta semana lo vivimos en primera persona. UXMachine compara cada medida con la anterior de la misma web para decirte qué sigue igual, qué ha desaparecido y qué es nuevo. Esa comparación solo tiene sentido si las dos medidas se hicieron de la misma manera.

Entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de octubre, un cambio en nuestro propio instrumento alteró la forma de capturar las páginas sin que la comparación lo supiera. El resultado fue que algunas medidas de esas horas podían marcar como «nuevo» algo que no había cambiado en la web. Lo detectamos, lo apagamos y después lo corregimos del todo: ahora, cuando una de esas medidas se compara con otra hecha de forma distinta, la comparación dice «no comparable», con su motivo, en lugar de inventarse un cambio.

Lo cuento porque es exactamente el tipo de límite que una herramienta tiende a esconder. Decir «no comparable» es menos vistoso que decir «nuevo», pero es la verdad.

Lo que no hace ninguna herramienta automática

Más allá de los límites técnicos, hay cosas que una comprobación mecánica no puede juzgar. No sabe si tus textos se entienden. No sabe si tu oferta convence, si el diseño transmite confianza o si el camino hasta comprar tiene sentido para quien llega por primera vez. Puede decirte que un botón no tiene nombre para un lector de pantalla; no puede decirte si ese botón está en el sitio correcto.

Para eso sigue haciendo falta una persona que mire con criterio, y a menudo, las personas que usan tu web. UXMachine no pretende sustituir ese juicio. Lo que intenta es quitarle trabajo: que no tengas que revisar a mano, después de cada cambio, lo que una máquina puede comprobar siempre igual.

Cómo leer un informe con esto en mente

Cuando leas un informe de UXMachine, o el resumen que te haga tu agente a partir de él, fíjate en tres cosas. Qué se observó, dónde y a qué ancho. Qué no se pudo comprobar y por qué. Y qué páginas se midieron, porque lo que no está en esa lista no se ha mirado.

Si una comprobación no encontró nada, eso quiere decir que no lo encontró, no que esa parte esté bien. Y si una parte de tu web no se pudo medir, la conclusión honesta no es que esté bien ni que esté mal: es que todavía no lo sabes.

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