UXUXMachine

Acerca

Por qué existe UXMachine

Lo construyo yo, solo, con agentes. Y empezó por un cabreo.

Si alguna vez has encargado una auditoría de UX, ya sabes cómo llega: un documento largo, bien escrito, con cuarenta puntos ordenados por gravedad.

En ninguna parte pone de dónde sale esa gravedad. Ni qué midió alguien y qué se le ocurrió mientras lo escribía. Las dos cosas llegan con la misma tipografía y el mismo tono de seguridad, y separarlas te toca a ti, sin tener con qué.

Con equipo eso se arregla discutiendo. Alguien pone la lista sobre la mesa, os quedáis con tres cosas, y esas tres se hacen.

Sin equipo no hay quien discuta nada. El documento se lee una vez, se guarda, y ahí sigue. Yo tengo unos cuantos guardados.

Lo primero que probé, y por qué no valía

Lo obvio: le di la página a un modelo y le pedí el informe.

Salía bien. Lo bastante bien como para creérmelo.

No fallaba en la redacción. Fallaba en que no había forma de saber qué había mirado. Y si yo no sé qué miró, no puedo defender delante de nadie lo que dice — ni delante de ti, ni delante de mí mismo a los tres días.

Cómo lo resolví está en Metodología, que es donde toca. Aquí sólo dejo la consecuencia:

Acabé construyendo un instrumento en vez de un redactor.

Por qué lo construyo así

La IA empuja a construir. A mí lo que me interesa no es ir más rápido haciendo lo mismo: es que una persona sola levante algo que hace tres años pedía un equipo.

UXMachine es las dos cosas a la vez.

Un producto

Para quien construye solo y no tiene a quién enseñarle lo que ha hecho. No le falta criterio. Le falta alguien que mire su página y le diga qué tocar.

Y mi proyecto piloto

Lo estoy montando así —una persona y agentes— para ver hasta dónde llega. No lo cuento como mérito: lo cuento porque explica por qué el producto acabó siendo esto y no otra cosa. Con equipo probablemente habría hecho algo más grande y menos comprobable.

Lo más interesante de estos meses no ha sido lo que la IA me dejó hacer. Ha sido lo que me obligó a comprobar.

Tres cosas que no sabía cuando empecé

1
Medir es muchísimo más difícil que opinarOpinar sale gratis y suena igual de bien. Medir te obliga a decidir qué cuenta, con qué límite, y a aguantar el número cuando no dice lo que esperabas.
2
Un instrumento que no falla nunca no está midiendoMe ha pasado varias veces: el problema no estaba en el producto, estaba en la herramienta con la que lo comprobaba. Una herramienta que siempre dice que todo va bien es la más peligrosa de todas, porque te deja tranquilo.
3
La mitad del valor está en abstenerseEscribir «esto no lo sabemos ver» cuesta más que rellenar el hueco con algo que suene bien. Y es lo único que hace que lo demás valga algo.

Quién

Me llamo Albert Garcia Pujadas. Llevo más de treinta años en digital, tecnología y marketing, y escribo en qtorb.com sobre IA, economía digital y lo que va cambiando por debajo.

Esto no es el producto de una empresa con equipo detrás. Es lo que hay: yo, unos agentes, y un método que intento no romperme a mí mismo.

Si quieres discutir algo de aquí —sobre todo si crees que me estoy equivocando— estoy en LinkedIn y en X.

Pruébalo con la página que quieras mirar

La forma más rápida de saber si esto sirve. Tarda unos minutos y no hace falta cuenta.